Enseñar Historia

El libro : Enseñar historia

Estrategias de formación docente en Historia para la educación secundaria. La “situación/problema” de Alain Dalongeville.

Gerardo Mora, Rosa Ortiz y Jesús Heras (Escuela Normal Superior de México).

El Plan de la Licenciatura en educación secundaria de 1999 (SEP) con la especialización en Historia fue sustituido en 2018 por uno específico para esta asignatura, ahora con nuevos programas en educación básica (SEP, 2017) y un nuevo curso de dos horas de historia mundial para el primer grado de secundaria.

Los cambios en los programas de secundaria en 2006, 2011 y 2017 habían desfasado al Plan 1999. Además, tanto la Historia como su didáctica han tenido importantes avances que se deben incorporar a la formación docente. En este contexto presentamos este libro del Dr. Alain Dalongeville -quien ha realizado conferencias y cursos en México- dirigido a las escuelas normales.

Dalongeville es doctor en Ciencias de la Educación en la Universidad de París VIII (tesis: La enseñanza de la Historia y la experiencia de la alteridad. Las representaciones sociales de los bárbaros, 1998) y profesor de educación secundaria (collège) en Francia. Es autor de varios libros de didáctica de la Historia y director de la página https://situationsproblemes.com/ en donde ha desarrollado la estrategia que denominó “situación/problema” (SP en adelante). Ésta consiste en partir de los conocimientos previos del alumnado, que en el caso de Historia son “representaciones sociales” del pasado asimiladas de su contexto cultural, comunitario y escolar.  Son creencias que permanecen a pesar de información que las contradiga. Por lo que se requieren “conflictos cognitivos” para superarlas.

La SP inicia la clase con la “representación” del alumno para que luego la confronte mediante fuentes históricas (“misión”) y al final elabore interpretaciones propias y fundamentadas. Este conocimiento debe ser “situado”, personal, para que le resulte interesante, educativo y útil en su vida cotidiana. De otra forma la creencia permanece a pesar de que el alumno reciba información que la cuestione, como lo demuestran diversas investigaciones (“cambio conceptual”, Carretero et al.) sobre los conocimientos históricos de los adolescentes.

Hemos considerado esta estrategia por su factibilidad en la enseñanza secundaria. Existen otras que pretenden el logro de la “conciencia” o “pensamiento” históricos que en la práctica escolar -curso anual con varios grupos y diversos contextos- no se pueden aplicar o no logran sus objetivos. Lo decimos como formadores en la Escuela Normal Superior de México desde 2003. Asimismo, consideramos necesario que e estudiante normalista pueda superar sus propias representaciones, máxime si sólo utiliza los “libros de texto” (gratuitos en educación básica) para su práctica docente.

Este libro se conforma de una parte teórica para diseñar SP y otra de ejemplos para historia mundial (en la página web se encuentran algunas de historia de México).

En recientes estudios sobre la enseñanza de la Historia se ha detectado la influencia de las noticias falsas (fake news, mentiras) y la “posverdad” (interpretaciones sin evidencias) en los medios de comunicación y las “redes sociales” (Facebook, Twitter, WhatsApp, etc..). Con esto resulta más difícil y más importante la “educación histórica” (Miralles et al.). En primer lugar, verificando la información (heurísticos de Wineburg, etc.) y luego analizando las nuevas historiografías que cuestionan las narrativas escolares.

No podemos ignorar que hay un “giro cultural” en la difusión pública de la Historia. Las versiones “positivistas” son ahora superadas por las “narrativas” (Hayden White), acentuando el contenido emocional y personal de los acontecimientos. En términos de Carretero, esto es el predominio de la versión “romántica” sobre la “ilustrada” de la Historia. Aunque en la vida escolar siempre se ha priorizado la primera por su función socializante.

En una reciente encuesta sobre el consumo televisivo de los jóvenes, prefieren temas “realistas” de su problemática social. E incluso el auge de las “redes sociales” se explica por el protagonismo que tiene el alumno, contrastante con su pasividad en la vida escolar. Esto es válido incluso para los actuales estudiantes normalistas, algo más que “nativos digitales”. Por lo que el cuestionamiento de la “representación” resulta esencial. Para ello para la práctica docente empezamos con el análisis de los libros de texto, así como el registro de estos “conocimientos previos” en las escuelas secundarias.

Mediante la SP el alumno pasa de su representación inicial a una más compleja con nuevas evidencias o argumentaciones. En la actualidad encontramos ambas en la historiografía de la revista francesa Annales, la Big History y la historia global. Pero ésta no es estudiada en las escuelas normales. Aquí dependemos de “fotocopias” (textos parciales) y algo de información por internet que refuerzan las representaciones y se replican en las prácticas docentes. Así prevalece el aprendizaje memorístico de información “cerrada” (datos e interpretaciones) que no tiene sentido ni utilidad para el alumnado ni para el propio profesor.

La Historia es más una estrategia de aprendizaje auténtico que conocimientos declarativos. Esto se puede lograr con la SP diseñada y aplicada por el Dr. Dalongeville que ahora se publica en español[1] para los profesores y estudiantes normalistas.

[1] Traducción del francés: Jesús Heras Ramírez, Dr. en Filosofía por la UCLA, Dr. en Pensamiento Complejo por la Multiversidad Mundo Real Edgar Morin y Maestro en Historia por la Universidad Iberoamericana.